viernes, 18 de septiembre de 2009

Un dios triste y aburrido nos castigó por trepar juntos al árbol, y atracarnos con la flor de la pasión por probar aquel sabor.
El agua apaga el fuego y al ardor los años..
Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño
Y cada vez peor y cada vez más rotos
Y cada vez más tú y cada vez más yo, sin rastro de nosotros.
Ni inocentes ni culpables, corazones que destroza el temporal;
Carnes de cañón, no soy yo ni tú ni nadie, son los dedos miserables que le dan cuerda a mi reloj.

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